Dr. Outón

ACNÉ
DR. D. JOAQUÍN OUTÓN RUIZ (*) Colegiado 47.580

El acné es la más común de las afecciones de la piel. Se calcula que afecta a más de las tres cuartas partes de las personas entre los doce y los veinticuatro años.
Se produce principalmente en la cara y, en menor grado, en la espalda, pecho y hombros. Es más corriente entre los varones y se inicia típicamente en la pubertad.

Se manifiesta de dos formas:

* Acné vulgaris, que afecta a los folículos pilosos y a las glándulas sebáceas de la piel, y se manifiesta en forma de espinillas (comedones), pústulas e inflamación (pápulas).

* Acné conglobata, un tipo más grave en el que se forman quistes profundos y una posterior cicatrización.

¿CUALES SON SUS CAUSAS?
Las glándulas sebáceas situadas en el interior del folículo piloso, donde nace el pelo, se encargan de producir una mezcla de aceites y ceras cuya misión entre otras, es lubricar la piel y prevenir la pérdida de agua. La mayoría de estas glándulas se encuentran en la cara, espalda, pecho y hombros.

Durante la pubertad, el aumento de los andrógenos y testosterona (hormonas sexuales masculinas), que se produce en los dos sexos, estimulan las células que revisten el canal por donde se vierte el sebo y por donde sale el pelo (canal pilosebáceo), para producir queratina, una sustancia que fortalece y engruesa a estas células, pudiendo producirse una dificultad en el vaciado de estas glándulas.

Además, éstas hormonas estimulan también a las glándulas sebáceas para que aumenten de tamaño y produzcan más sebo, con lo que nos encontramos con dos situaciones: una mayor producción de contenido sebáceo y una mayor dificultad en su eliminación. Cuando se produce tal bloqueo, la bacteria Propionibacterium acnes se multiplica en exceso, provocando la inflamación y la infección de estos poros desarrollándose el acné.

Aunque la aparición del acné refleja, normalmente, un incremento de andrógenos, su gravedad y progresión esta determinada por una compleja interacción entre estas hormonas, el aumento de queratina, células y sebo, la herencia y la asociación con posteriores infecciones bacterianas.

También influyen el uso de anticonceptivos, los alimentos industrializados, especialmente los que contienen carbohidratos refinados y grasas hidrogenadas de origen dudoso, ciertas medicaciones, los contaminantes industriales y fenómenos locales (cosméticos, pomadas, exceso de lavado y frotamiento repetitivo).

¿QUE HACER PARA TRATARLO?
* Vitamina A: Su efecto de debe a que disminuye la producción de sebo y la hiperqueratosis de los folículos sebáceos. Se encuentra en las zanahorias, perejil y en general en verduras y hortalizas, así como en la leche, mantequilla, yema de huevo y aceites de pescado.

* Vitamina E: Tiene un excelente efecto antioxidante y regula los niveles de vitamina A. Se encuentra en los aceites vegetales (soja, maíz, cártamo, girasol, cacahuete,...), y huevo.

* Zinc: Su administración oral se ha mostrado eficaz en la reducción de las lesiones acnéicas ya que dificulta el paso de la testosterona (una de las hormonas implicadas en la aparición del acné) a una forma más activa y potente, la dihidrotestosterona. Se encuentra en la col, cebada, champiñón maíz, lechuga y marisco entre otros.

* Vitamina B6: De especial utilidad en los casos de acné en las mujeres con un agravamiento premenstrual. Las fuentes naturales son la levadura de cerveza, salvado y el germen de trigo, copos de avena, plátanos, nueces, yema de huevo, carnes, hígado, pescado y leche.

DIETA
La persona con acné debe reducir el consumo de grasas y carbohidratos refinados, aumentando la cantidad de fibra vegetal (presente en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres). Deberán también limitarse la leche, productos lácteos, margarina, manteca y aceites fritos. Los alimentos ricos en yodo deben ser evitados, como son las algas, mariscos y crustáceos.

FITOTERAPIA

Son numerosas las plantas medicinales que se pueden emplear para el tratamiento del acné, entre las que podemos destacar a la Equinácea o la Hidrastis, que se deberán combinar con plantas que favorezcan la depuración del organismo como el Diente de León o el Cardo Mariano. Además existen plantas medicinales con acción antiandrógena que frenan el estímulo que sufren las glándulas sebáceas por las hormonas sexuales masculinas, como son el Sabal y el Pigeum, que se recomiendan se administren bajo control médico.

TRATAMIENTO LOCAL
Se recomienda en el acné, para favorecer la eliminación del sebo, toxinas y mejorar la hidratación de la piel, la aplicación de fomentos calientes, e incluso la sauna. La sauna con esencias de lavanda, clavo o con hojas de frescal pueden estimular la eliminación de los molestos "barrillos" del acné.

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(*) El Dr. D. Joaquín Outón Ruiz es Licenciado en Medicina y Cirugía, Diplomado en Puericultura, Homeopatía y Medicina Natural y es Director Médico de Laboratorios Vital 2.000, S.L.

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