La sensación de ansiedad, es una reacción que se produce a veces en el organismo como consecuencia de la liberación al torrente sanguíneo de adrenalina, para hacer frente a situaciones difíciles y estresantes. La ansiedad es un sentimiento penoso de espera con mal. En la angustia hay sensación de temor sin que haya un objeto presente. Es una situación de amenaza creciente que produce una tensión afectiva sin poder descargarse al desconocer cual es el objeto amenazador.
Esta alteración afectiva, puede a veces somatizarse y manifestarse con muy diversos síntomas pudiendo aparecer dolor torácico similar al de la angina de pecho, dificultad respiratoria, o espasmos digestivos y urinarios (cólicos hepáticos, intestinales o nefríticos), cefaleas, taquicardia, etc. También se producen ciertos síntomas en la esfera psicológica como sufrimiento moral, pensamientos pesimistas o ideas de huida entre otros. Cuando los síntomas se limitan exclusivamente al plano más psíquico hablamos de ansiedad y cuando se produce una somatización, angustia. Se podría decir que la inquietud, la ansiedad y la angustia son tres fases de un mismo proceso en las que los síntomas van en aumento
Dada la complejidad de síntomas tan diversos que pueden aparecer, debemos diferenciarla de otras enfermedades que pueden producir síntomas muy parecidos, como la depresión, la taquicardia paroxística, neurosis fóbicas, hipertiroidismo, epilepsia o crisis hipertensivas.
Los tratamientos son numerosos, no excluyéndose los unos a los otros, por lo que frecuentemente se simultanean. Entre ellos podemos citar:
Existen numerosas técnicas útiles como enseñar técnicas de relajación o la terapia conductual, entre otras, que habrá que adaptar a cada situación en particular.
Si existe una causa estresante desencadenante de la situación de ansiedad, habrá que corregir dicha causa, ofreciendo también al paciente un asesoramiento laboral, familiar, ...
MEDIDAS HIGIÉNICO-DIETÉTICAS |
Aunque no se ha demostrado que los alimentos sean responsables de la aparición de cuadros de ansiedad, sí se sabe que algunos de ellos pueden contribuir a mantenerlo o agudizarlo, como son el café, el té, las bebidas con cola, el alcohol o las drogas, por lo que se deben suspender. |
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Por el contrario, un buen aporte de hidratos de carbono en la dieta (patata, pasta, pan, cereales, legumbres), ayudan a recobrar la calma, ya que producen una mayor entrada de triptófano en el cerebro que es el precursor de la serotonina, neurotransmisor considerado como un calmante natural. Este efecto se puede conseguir con mayor rapidez consumiendo carbohidratos de absorción más rápida, como por ejemplo la miel o el azúcar.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO : |
Los medicamentos que se emplean son aquellos que tienen un efecto tranquilizante, y siempre deben ser recetados por el médico. Entre ellos están los ansiolíticos, derivados dioles, derivados del fenilmetano y sobre todo los derivados de las benzodiacepinas, a los que a veces se asocian fármacos antidepresivos.
Es una de las mejores técnicas de relajación, que ofrece unos buenos resultados de autocontrol.
El remedio homeopático, deberá ser elegido en función de los síntomas particulares de cada paciente, pero entre ellos por su fácil manejo podemos citar algunos como:
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- Aconitum napellus 9 CH: En caso de sintomatología aguda con sensación de muerte inminente. |
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- Nux vomica 9 CH: Si hay agresividad e intolerancia a la contrariedad. |
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- Magnesia carbonica 15 CH: Si hay nerviosismo con dolores espasmódicos. |
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- Gelsemium sempervirens 30 CH: En la ansiedad por anticipación típica de la que aparece antes de los exámenes. |
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- Ignatia amara 9 CH: Cuando la sintomatología es contradictoria. |
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- Argentum nitricum 9 CH: Existen numerosas fobias y los síntomas que predominan son sobre todo digestivos. |
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- Ambra grisea 9 CH: En las personas muy sensibles y muy tímidas. |
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- Moschus 15 CH: Con tendencia al desvanecimiento y a las manifestaciones excesivamente teatrales. |
Las plantas medicinales son también unas buenas aliadas para combatir los síntomas de la ansiedad, cuando los síntomas no requieren un tratamiento más intenso con fármacos. Las más empleadas son la valeriana, el lúpulo, la melisa, pasiflora, azahar,..., aunque debemos mencionar también a otras menos conocidas como el kawa-kawa, una planta incorporada recientemente al mercado español con unos interesantes efectos como ansiolítico. Una buena fórmula para preparar en casa que nos ayudará a relajarnos, sería:
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Raíz de valeriana |
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20 gr. |
Hojas y flores de espino blanco |
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20 gr. |
Inflorescencias de tilo |
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20 gr. |
Flores de naranjo |
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20 gr. |
Flores y hojas de pasiflora |
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20 gr. |
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