Dr. Outón

GOTA
DR. D. JOAQUÍN OUTÓN RUIZ (*) Colegiado 47.580

La gota es una enfermedad en que se produce una inflamación de las articulaciones más periféricas, como consecuencia del depósito en ellas y en tendones y tejidos cercanos de cristales de ácido úrico que proceden de la sangre que se encuentra saturada de esta sustancia. La artritis se puede cronificar y hacerse deformante.

No todas las personas que presentan cifras altas de ácido úrico en sangre, desarrollaran gota, pero cuanto mayores sean los niveles de esta sustancia en sangre y más tiempo se mantenga esta situación, habrá más posibilidad de desarrollarla.

Las cifras normales en sangre de esta sustancia se consideran en el varón que no deben alcanzar los 7 mg/dl, y en la mujer 6 mg/dl, hasta la llegada de la menopausia en que se pueden considerar para la mujer los mismos valores que para el hombre. Sólo el 5 % de las mujeres tienen gota, y la mayoría en la postmenopausia.

El aumento de la cantidad de ácido úrico en sangre, puede provocar lesiones en dos niveles:

  • El deposito en las articulaciones y en los tejidos de alrededor, hará que aparezcan depósitos denominados tofos, que son los responsables de que las articulaciones se erosionen.
  • En el riñón el ácido úrico precipita formándose cálculos renales de ácido úrico.

Las causas pueden ser diversas:

  • genéticas.
  • adquiridas: Puede aparecer como consecuencia de una formación elevada de uratos, reducción en la eliminación de ácido úrico, o una combinación de ambos mecanismos.

Existen numerosas enfermedades que se pueden asociar a niveles altos de ácido úrico en sangre, como la psoriasis, el hipo- y el hipertiroidismo, la hipertensión, los infartos, ciertas enfermedades renales, la obesidad y otros. También puede ser síntoma de intoxicación por plomo y debida al uso de algunos diuréticos.

En cuanto a los síntomas, estos se presentan por lo general de forma súbita, a veces desencadenados por un traumatismo, un abuso de comidas o alcohol, una intervención quirúrgica, estrés emocional y un largo etcétera. El primer síntoma suele ser el dolor en una o varias articulaciones generalmente por las noches, que se va haciendo cada vez más intenso e incapacitante. La articulación, presenta aspecto como si tuviera una infección, con tumefacción, calor, enrojecimiento e hipersensibilidad a la presión, encontrándose la piel que recubre la articulación tensa, brillante, caliente y de color rojo púrpura. Las articulaciones más afectadas son la de la base del dedo gordo del pie (podagra), y menos frecuentemente, tobillo, muñeca, rodilla y codo. También pueden aparecer otras manifestaciones extraarticulares, como son fiebre, malestar general, taquicardia o escalofríos.

Los primeros ataques, pueden durar algunos días, aunque si se van repitiendo las crisis, éstos pueden durar semanas. Fuera de las crisis el paciente se encuentra asintomático. Sin embargo si se mantienen altas durante tiempo las cifras de ácido úrico en sangre, aparecerá una deformación erosiva permanente de la articulación, pudiendo producirse importantes depósitos de ésta sustancia (tofos) que pueden llegar a abrir la piel y drenan al exterior un material rico en cristales de ácido úrico. Estos depósitos suelen asentar sobre protuberancias duras como las orejas y los dedos de manos y pies.

Para el diagnóstico, nos basamos además de en la clínica en la presencia en cifras elevadas de ácido úrico en sangre, por lo general por encima de 7 mg/dl. También se puede hacer un estudio del líquido intraarticular evidenciándose esta sustancia en él.

La radiografía a veces, cuando las lesiones son ya importantes ofrece unas imágenes denominadas en sacabocados por el daño producido por este material en la articulación.

El tratamiento ofrece buenos resultados con una sustancia de origen vegetal que por presentar efectos secundarios se emplea como medicamento, como es la colchicina, que en un plazo máximo de dos días es capaz de hacer desparecer los síntomas, empleándose medicamentos antiinflamatorios por o general cuando no se tolera ésta. Otros fármacos que se emplean fuera ya de las crisis son aquellos que tienen un efecto uricosúrico ( favorecen la eliminación de ácido úrico a través de la orina), como el probenecid o la sulfinpirazona, y los inhibidores de la formación de ácido úrico como el alopurinol.

Sin embargo, los medicamentos en ocasiones, no son ni la única ni la mejor solución por lo que debemos tener en cuenta otras medidas como son:

  • Beber abundantes líquidos, para conseguir diluir y a la vez eliminar mejor el ácido úrico.
  • Administrar sustancias alcalinizantes de la orina para impedir que se formen cálculos, como el bicarbonato sódico o el citrato trisódico.
  • Las plantas medicinales también contribuyen a disminuir los niveles de ácido úrico, pues existen además del cólchico (del que se extrae la colchicina, base de algunos fármacos), otras plantas como la Lespedeza capitata, capaza también de disminuir los niveles de ácido úrico, como también lo son la ortiga, las vainas de judías, los estigmas de maíz, el abedul, la grama y un largo etcétera. También son útiles las plantas con efecto analgésico, como la ulmaria o el harpagofito.
  • Dieta: Se han demostrado muy eficaces las curas de zumo de limón, apio, cerezas y fresas, que son alimentados que eliminan el ácido úrico. También se deben restringir los alimentos ricos en purinas que como hemos dicho generan en el organismo un exceso de ácido úrico. Entre estos alimentos están las vísceras, los extractos de carne, los animales de caza, anchoas, sardinas, aves, mariscos y legumbres. Por el contrario se debe aumentar el consumo de fruta fresca y verduras de hoja verde.
  • Homeopatía: También aquí son múltiples los remedios a utilizar como Arnica montana 5 CH (tras microtraumatismos y con piel de aspecto violáceo), Rhus toxicodendron 5 CH (el dolor mejora con el movimiento y con aplicaciones calientes), Apis mellifica 15 CH (El edema es rosado y mejora con aplicaciones frías), o Bryonia alba 5 CH (existe un edema doloroso que empeora con el más mínimo movimiento). Otros remedios son Belladona, Ledum palustre, Colchicum o Urtica urens, que habrá que utilizar individualizadamente en función de los síntomas que experimenta cada paciente.
  • Debemos citar también otras alternativas naturales como son el empleo de compresas frías sobre las articulaciones doloridas así como la aplicación de cataplasmas de arcilla con un buen efecto antiinflamatorio y analgésico.

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(*) El Dr. D. Joaquín Outón Ruiz es Licenciado en Medicina y Cirugía, Diplomado en Puericultura, Homeopatía y Medicina Natural y es Director Médico de Laboratorios Vital 2.000, S.L.

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