Decimos que una persona es hipertensa cuando los valores de la presión arterial máxima (sistólica) o mínima (diastólica), están por encima de los valores normales que para un adulto son de 1400 y 90 mm. Hg. respectivamente. Una presión arterial elevada, indica que nuestro corazón esta haciendo un gran esfuerzo para poder bombear sangre y llevarla a todo el cuerpo. Si mantenemos una caldera con demasiada presión durante mucho tiempo, o bien revientan las tuberías, o lo hace la caldera.
Igual ocurre con el corazón y nuestras arterias, ya que ese sobreesfuerzo del corazón, que se tolera bien en un principio, pronto puede dar complicaciones si no se le controla y ayuda disminuyendo la presión de nuestras arterias.
La importancia de un buen control de la tensión arterial radica en que, junto con el tabaquismo y el aumento de colesterol en la sangre, son los tres factores que predisponen a la arterioesclerosis coronaria, así como a la insuficiencia del ventrículo izquierdo, infartos de miocardio, hemorragias o infartos cerebrales e insuficiencia renal, todas ellas enfermedades con dramáticas consecuencias.
El problema para poder controlarla está en que es una enfermedad silente que muchas veces permanece asintomática hasta que se observan las primera complicaciones, y todo ello a pesar de que probablemente sea una de las enfermedades con más fácil diagnóstico, una simple toma de tensión arterial. |
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¿QUÉ HACER SI SE NOS CONFIRMA QUE SOMOS HIPERTENSOS? |
MEDICACIÓN: A veces es necesaria y debemos seguir los consejos que ofrece nuestro médico que, aunque no puedan coincidir con nuestras opiniones, siempre van encaminados a mejorar nuestra salud.
DIETA: La reducción de la sal, es el factor que más va a disminuir nuestra tensión. La obesidad es también un factor importante en la hipertensión por lo que, en estos casos, conviene adelgazar. También es positivo disminuir el azúcar refinado, carnes rojas, grasas de origen animal, café y té, así como aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales, leguminosas, pescados y carnes blancas.
PLANTAS MEDICINALES: Son numerosas las plantas que nos pueden ayudar, como el espino blanco, el olivo, el muérdago, la cola de caballo, o la valeriana por citar algunas, que las podemos encontrar con distintas presentaciones (infusión, gotas, ampollas, comprimidos,...), solas o mezcladas.
VITAMINAS Y MINERALES: El suplemento con vitaminas C y E, así como el de magnesio, han demostrado una eficacia en la reducción de la tensión arterial.
OTRAS TÉCNICAS: Son numerosas las posibilidades de tratamientos eficaces con otros recursos, donde cabe destacar la homeopatía, la acupuntura, y el yoga, que siempre deben estar indicados por un profesional. |