Cuántas veces nos hemos planteado buenos propósitos para el día que viene?: Mañana voy a intentar comportarme mejor, voy a mejorar mi relación con el compañero de trabajo, o esta noche me fumo el último cigarro y a partir de mañana no fumo más. Este último propósito, aunque a veces pueda parecer difícil de conseguir, no es tarea imposible, como lo avalan millones de ex-fumadores que lo han conseguido con mayor o menor dificultad y esfuerzo, pero que en definitiva no se tratan de héroes, no estando ninguna de ellas arrepentidas de haber tomado tal decisión.
Se calcula que aproximadamente mueren al año unos dos millones de personas, como consecuencia directa del tabaco, provocado por los cerca de 4.000 tóxicos distintos que se producen en la combustión del tabaco y que ingresan en los pulmones y sangre de quienes fuman y de quienes les rodean. Estas sustancias son las responsables de que se puedan padecer enfermedades tan distintas como el cáncer de pulmón, boca, garganta, laringe, enfermedades cardiovasculares como infartos, arteriosclerosis, trombosis, hipertensión, apoplejías o enfermedades respiratorias como el enfisema o la bronquitis crónica, por citar algunas de las más importantes.
Cuanto más tiempo se persista en el hábito de fumar, mayores son las probabilidades de contraer algunas de las enfermedades que se han mencionado. Se calcula que aproximadamente cada cigarrillo acorta 55 minutos de vida. Sin embargo, no todo es tan sombrío, pues si aún no ha padecido una enfermedad pulmonar o cardiaca grave, el riesgo de padecerla se reduce en poco tiempo a la mitad si abandona el hábito y después de 5 años el riesgo de padecer un infarto, es el mismo que el de cualquier otra persona.
Estrategias que le ayudarán: |
Tome la decisión cuanto antes: Piense en los beneficios que le supondrá dejar el tabaco y de los perjuicios y enfermedades que padecerá si sigue fumando. Plantéese si merece la pena terminar su vida con casi |
|
la garantía de pasar sus últimos años enfermo con una pésima calidad de vida.
Fije una fecha, eligiendo el momento ideal: Anótela en un calendario y hágaselo saber a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo para que le ayuden y quienes fumen no le ofrezcan tabaco. Si está pasando por un momento de tensión déjelo para empezar un fin de semana o unas vacaciones, pero no rehuya esa fecha, ya que siempre encontrará un motivo para aplazarla y seguir engañándose. La gente se enfrenta a los mismos problemas que usted y no necesita fumar para solucionarlos.
Evite los "momentos de riesgo": Todo fumador sabe que hay determinados momentos en que no se perdona el cigarrillo, por lo que es conveniente cambiar el hábito. Por ejemplo, si siempre se fuma después de comer mientras ve la televisión, salga a dar un paseo, tome una infusión, haga una llamada telefónica, ...
Prémiese: Guarde en una hucha lo que ahorra en tabaco y utilícelo para comprarse aquel capricho que nunca se permitió o inviértalo en unas vacaciones (un fumador de una marca estándar de tabaco rubio gasta más de 100.000 ptas. al año en tabaco). Aún así, el mejor regalo que se estará haciendo es mejorar su salud.
Si cree que no va a poder conseguirlo solo, busque ayuda especializada: Son muchos los recursos de los que se dispone en el campo de la medicina, como los chicles o parches de nicotina, o tratamientos menos tóxicos preparados con plantas medicinales, remedios homeopáticos que se elaboran con la marca de tabaco que uno fuma (isoterápicos), acupuntura o auriculoterapia.
| No importa cuantas veces lo haya intentado, lo importante es que usted quiera realmente abandonar el hábito de fumar. Si usted quiere, puede ser el siguiente en conseguirlo. |
|