Dr. Outón

ANGINA DE PECHO
DR. D. JOAQUÍN OUTÓN RUIZ (*) Colegiado 47.580

LLamamos angina de pecho, a aquel proceso en el que se produce de forma transitoria, una falta de aporte de sangre y por tanto de oxígeno, en una zona del corazón. Cuando realizamos un esfuerzo físico, como una carrera o coger un peso, nuestro corazón requiere más oxígeno, y por eso late más deprisa y sube nuestra presión arterial para poder llevar así más cantidad de sangre y de oxígeno a los tejidos y órganos que lo necesitan. Sin embargo, a veces el corazón no puede bombear la suficiente cantidad de sangre de la forma requerida debido a un estrechamiento de las arterias y como consecuencia, al faltarle el oxígeno que transporta ésta, aparece de forma súbita un dolor intenso que es lo que denominamos angina de pecho.

Este hecho, por lo general, no provoca lesiones permanentes en el corazón, ya que el suministro de sangre no se interrumpe totalmente, pero sí las arterias continúan obstruyéndose y cerrando el paso de la sangre, puede aparecer un infarto de miocardio con lesiones ahora sí permanentes.

Sus causas pueden ser múltiples, siendo la más importante, la aterosclerosis de las arterias coronarias, que son las que nutren al corazón, es decir, el endurecimiento y engrosamiento de las arterias coronarias debido al depósito en ellas de auténticas placas de grasa.

Clínicamente, se caracteriza por la aparición de dolor intenso, opresivo o constrictivo en la zona de detrás del esternón, que se irradia a brazo izquierdo, mandíbula o ambos brazos, que puede durar varios minutos y que suele aparecer después de haber realizado un esfuerzo físico.

Las anginas se clasifican en estables (si reaparece ante un esfuerzo de intensidad similar), mixtas (ante distintas situaciones) o de reposo (si aparece sin necesidad de esfuerzo).

El diagnóstico se realiza además de por los síntomas constatados por el paciente, mediante el electrocardiograma (que suele ser normal en aproximadamente la mitad de quienes la padecen), por pruebas de esfuerzo (electrocardiograma realizado durante un esfuerzo físico controlado),

estudios con isótopos radiactivos o por arteriografías coronarias que demuestran la localización y extensión exacta que existe en nuestras arterias coronarias.

Para el tratamiento de la angina, la medicina convencional dispone de armas muy eficaces, concretamente la nitroglicerina o nitritos que administrados debajo de la lengua, son capaces de disminuir la demanda de oxígeno del corazón y de provocar una vasodilatación de las arterias coronarias. En los casos rebeldes en que el tratamiento médico es ineficaz, se recurre al tratamiento quirúrgico, en el que se mejora el aporte de sangre mediante el injerto con otras arterias del mismo paciente.

El tratamiento natural, de esta enfermedad, requiere dada la gravedad de la misma, sea puesto por un médico, y en este sentido han ofrecido también resultados importantes mejorando la calidad de vida de los enfermos, los suplementos de carnitina, ácido pantoténico, coenzima Q10 o magnesio, que en las dosis adecuadas disminuyen la intensidad y frecuencia con que se producen estos ataques.

También la fitoterapia dispone de plantas medicinales eficaces, destacando por encima de todas el espino blanco en dosis de 1-2 ml. de extracto fluido al día.

Además es importante mejorar nuestros hábitos de vida incorrectos que por lo general son los que nos precipitan a padecer enfermedades como ésta, y por tanto en la alimentación, se debe reducir el consumo de grasas saturadas, proteínas de origen animal, azúcares y fritos, y aumentar la cantidad de fibra con cereales integrales, cebolla, ajos, legumbres, verduras, frutas y pescado, especialmente azul. Además es también importante evitar el tabaco, alcohol y café. El estrés se debe reducir y podemos utilizar métodos que nos ayuden como la relajación y el yoga. El ejercicio debe ser aeróbico y gradual, siendo el caminar, el más recomendable.

Y recuerde que en definitiva todas estas recomendaciones no son prohibiciones con las que los médicos atormentamos a nuestros pacientes, sino consejos de un amigo que se preocupa por su salud.

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(*) El Dr. D. Joaquín Outón Ruiz es Licenciado en Medicina y Cirugía, Diplomado en Puericultura, Homeopatía y Medicina Natural y es Director Médico de Laboratorios Vital 2.000, S.L.

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