Las venas, parte fundamental de nuestro sistema circulatorio, tienen dos funciones primordiales, por un lado devuelven la sangre al corazón y por otro se encargan de regular la distribución de sangre en el organismo gracias a la posibilidad de distenderse.
El drenaje venoso de los miembros inferiores se hace a través de un sistema venoso profundo y otro superficial, que están unidos en dos grandes puntos, la ingle, y el hueco poplíteo detrás de la rodilla. Además de estos dos grandes puntos de unión, existen otras pequeñas comunicaciones entre los dos sistemas venosos que tienen lugar a través de las venas perforantes o comunicantes.
Las venas de nuestras piernas, poseen un sistema que impide el retroceso de la sangre venciendo el efecto de la gravedad, gracias a la presencia de válvulas, localizadas a cada ciertos intervalos. En condiciones de integridad de nuestro sistema circulatorio venoso, la sangre circula del sistema venoso superficial al profundo.
Las venas son estructuras extremadamente delicadas. Las anomalías en la pared de las venas conducen a una dilatación de la vena y a lesiones de las válvulas. Las varices no son más que aquellas dilataciones permanentes y difusas de una vena superficial o profunda localizada en cualquier parte del cuerpo, pero especialmente en las piernas. Otras localizaciones menos frecuentes de las varices, son en el tercio inferior del esófago, como ocurre en la cirrosis hepática, y en el grupo de venas que forman el plexo venoso anorrectal, en las hemorroides.
Las varices que aparecen en los miembros inferiores, aparecen sobre todo en aquellas personas que permanecen en posición de pié todo el día (camareros, peluqueros, cirujanos,...) y en obesos, considerándose que ésta enfermedad tiene una incidencia de casi el 50 % en adultos de mediana edad, siendo más frecuente en mujeres que en hombres con una relación de 4 a 1. Con la edad, la frecuencia de aparición también aumenta debido a la falta de tono de los tejidos, a la pérdida de masa muscular y el debilitamiento progresivo de las paredes de las venas. En el embarazo, también se desarrollan fácilmente éstas venas varicosas, debido al aumento de la presión venosa en las piernas, aunque también aquí parece que intervienen otros factores como los hormonales.
| Clínicamente se manifiestan por: |
- Dilataciones venosas tortuosas.
- Fatigabilidad, dolor, pesadez, ...
- Trastornos tróficos como hinchazón, coloración azulada por la falta de oxígeno, pigmentación de la piel que adquiere un color marrón y ulceración.
- El diagnóstico se basa fundamentalmente en la clínica y en la exploración, aunque se puede recurrir a técnicas más sofisticadas como la flebografía.
Las complicaciones más frecuentes son: |
- Flebitis (inflamación de la vena), que por lo general se producen por infecciones o traumatismos.
- Pigmentaciones, eccemas y pequeñas hemorragias por debajo de la piel, debidas a la cronificación del éstasis venoso.
- Ulceración ("úlcera cruris"), cuando la infección de la zona, provoca necrosis y la destrucción de los tejidos.
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- Varicorragia (gran hemorragia por rotura de la pared venosa), que puede ocasionar a veces en ancianos la muerte por anemia aguda.
En el tratamiento hay que tener en cuenta distintas medidas: |
MEDIDAS DIETÉTICAS:
Las varices, rara vez se presentan en aquellas personas que llevan una dieta rica en fibra y alimentos sin refinar. Este factor causante del estreñimiento, hace que durante la defecación se tenga que hacer mayor esfuerzo, lo que aumenta enormemente la presión en el plexo anorrectal, con la consiguiente aparición de hemorroides. También si se es estreñido, nuestro abdomen está ocupado por la masa fecal, con lo que se obstruye el flujo de sangre desde las piernas, provocando un acumulamiento de sangre en los miembros inferiores, con el consiguiente aumento de la presión en el interior de las venas que puede provocar dilataciones en aquellos puntos más débiles y lesiones de las válvulas. Todas aquellas medidas encaminadas a favorecer la eliminación de heces son de suma importancia en el tratamiento de las varices.
MEDIDAS FÍSICAS:
- Evitar el uso de ropas ajustadas y de ligaduras en la mitad inferior del cuerpo (calcetines, medias, etc.).
- No se debe estar de pie o sentado más de una hora seguida.
- Procurar dormir con las piernas ligeramente elevadas para favorecer el retorno venoso. Lo ideal es elevar los pies en la cama unos quince a veinte centímetros.
- Mantenerse en el peso ideal, ya que el sobrepeso dificulta también el retorno venoso.
- En personas que en la piel presenten lesiones, procurar no recibir golpes, y evitar el rascado y las rozaduras de los zapatos. La piel debe estar bien lubricada por lo que se aconseja aplicarse alguna crema o aceite después de la ducha o baño.
- Evitar medicamentos que empeoren la circulación venosa, sobre todo los anticonceptivos orales.
- Usar medias elásticas que ofrezcan una compresión adecuada.
- El ejercicio físico, sobre todo el que favorece la movilidad de las piernas es positivo, como son el pasear, la natación, el ciclismo o el yoga. Al terminar los ejercicios se debe aplicar un ligero masaje en las piernas con la palma de la mano en sentido ascendente desde el pie hasta el muslo.
FITOTERAPIA:
Son numerosas las plantas medicinales con una comprobada acción sobre nuestro sistema circulatorio venoso, como son: el castaño de Indias, el ginkgo biloba, la vid roja, el rusco, el arándano, la centella asiática, etc. que podemos encontrar con distintas presentaciones (cápsulas, comprimidos, extractos hidroalcohólicos, infusiones,...) en los herbolarios y farmacias.
Una buena mezcla de plantas que podemos preparar para tratar nuestras varices, es la siguiente:
Rusco (raíz) ............. 25 gr.
Ginkgo (hojas) ......... 25 gr.
Vid roja (hojas) ........ 25 gr.
Meliloto (sumidad florida) . 25 gr.
HOMEOPATÍA
Existen numerosos remedios homeopáticos con una importante acción sobre nuestro sistema nervioso, como carbo vegetabilis, fluoric acidum, hamamelis, aesculus, apis, arnica, etc. que en una consulta homeopática, nuestro médico sabrá indicarnos cual es el medicamento que mejor nos puede ir. |